Consultoría en línea
Psicoterapia en línea
Mediación y Arbitraje en línea
Organigrama
Recuerdos
Links


Cuando el trabajo se vuelve una tortura
El "mobbing" o acoso laboral es más común de lo que muchos piensan

El Nuevo Día 5 de abril del 2011
Por Liz Sandra Santiago / lsrivera@elnuevodia.com

Sara (nombre ficticio) llevaba cinco años trabajando en el área de tráfico de una agencia de publicidad en la que se sentía cómoda y a gusto con sus labores. Pero su realidad cambió el día que llegó Martha, una nueva supervisora a quien le molestaba que Sara ocupara el puesto que ella quería para una amiga, pero que la administración no le concedió.

En ese momento comenzó el acoso, las críticas mal intencionadas a su trabajo, la carga excesiva de labores, los insultos y los comentarios a otros gerenciales sobre el trabajo deficiente de la empleada. Con esta situación, Sara comenzó a sentirse insegura, apenas podía concentrarse, le daba trabajo levantarse en las mañanas y en ocasiones lloraba los domingos en la noche porque no quería tener que enfrentar su situación laboral.

Aunque muchas personas atribuyen este ambiente cargado al estrés que ha causado la situación económica o a presiones normales del trabajo, la realidad es que esta es una modalidad de acoso a la que también llaman `mobbing'. Este término proviene del inglés `to mob', que significa atropellar.

"Puede definirse como todo aquel comportamiento consistente que afecta emocionalmente a la persona y que por ende afecta su producción", explica la psicóloga clínica Carmen Márquez.

La experta añade que hay muchas formas en que puede manifestarse el `mobbing', entre ellas cuando se minimiza el trabajo que hace otra persona, se profieren insultos hirientes, se gritar o se demandan muchas tareas en poco tiempo para que el empleado no pueda cumplir debidamente con su trabajo. También se incurre en esta conducta negativa cuando se hacen circular comentarios para generar un disgusto entre compañeros o dañar la imagen de la víctima.

La psicóloga industrial organizacional Marta Ángelis Rivera -quien también es mediadora y árbitro certificada por el Tribunal Supremo de Puerto Rico- señala que muchas veces esta situación puede confundirse con presión de parte de los jefes para que la persona tenga un mayor rendimiento.

Mientras que el psicólogo Carlos Sosa añade este comportamiento no se limita a la relación entre supervisor y empleado, sino que puede darse en distintos niveles, inclusive entre pares como resultado de la envidia o porque el acosador reconoce que su víctima tiene mejores cualidades que él o que simplemente tiene posibilidades de ascender y mostrar un mejor rendimiento.

"Es como el `bullying' que sufren algunos niños en la escuela, pues en muchas ocasiones el que tiene poder saca ventaja al utiliza a personas más débiles y las hostiga para mostrar autoridad", menciona Sosa.

Pero Márquez señala que para que se configure el `mobbing' o acoso laboral tienen que ser acciones constantes, no aisladas que busquen dañar a la víctima. En este tipo de acción tiene que existir la intención de causar un daño a la persona para que la despidan o renuncie porque no aguanta la presión.

"El acoso se distingue por la intencionalidad de hacer daño psicológico", dice Márquez.

Las partes

Aunque no hay un patrón estricto en lo que se refiere a la personalidad del acosador y la víctima, sí se han podido identificar ciertas características que comúnmente coinciden en ambas personas envueltas en el acoso laboral.

Los expertos señalan que el perfil de la víctima puede ir a los extremos. Igual puede ser una persona competente, seria y responsable, que es percibida por el acosador como una amenaza por su profesionalismo y buenas destrezas en su trabajo como también alguien de autoestima baja y de carácter débil.

Por otra parte, el que acosa puede ser una persona insegura que se sienta amenazada; incompetente, por lo que busca ridiculizar a otros para resaltar ella; ser maltratante por situaciones particulares; ser impulsiva, y en casos más serios puede sufrir trastornos de personalidad.

El daño

Una situación de acoso no solo crea inestabilidad en el lugar de trabajo sino que también puede causar un bajo rendimiento de la víctima, depresión y hasta el suicidio.

"Todo depende de la fortaleza emocional de esa persona. Cuando una persona se siente acosada surgen muchas interrogantes: ¿por qué a mí? o ¿soy la culpable de esto? Entonces comienzan a pensar que no sirve o que no es una buena persona. Si esa depresión no se identifica a tiempo puede tener peores consecuencias", explica Márquez.

Qué hacer

Si te sientes identificado con esta situación y estás convencido que estás siendo víctima de `mobbing' lo primero que debes hacer es tener los argumentos necesarios para probar que estás siendo víctima y llevarle la queja a tu supervisor o el personal de recursos humanos de la empresa.

Márquez señala que ante una situación como esta, el patrono debe brindar ayuda a ambas partes.

"El hecho de que despida al acosador no va a terminar con el problema, porque si no recibe ayuda lo va a seguir haciendo en otro lugar. Ya es requisito para las empresas tener unas guías para identificar y ayudar a las partes", añade.

Por su parte, Márquez señala que es importante que la víctima busque la ayuda de un profesional de la salud mental para que haga un diagnóstico y le brinde las herramientas para sobrepasar esa etapa difícil. La psicóloga menciona que es un problema que tiende a trastocar la vida de la persona y tener consecuencias en el hogar, porque la víctima piensa que esta situación puede hacerle hasta perder el empleo.

Además, Rivera recomienda a la víctima tratar de mantener el equilibrio emocional.
"Camina siempre de frente y mantente firme. Si enfrentas el problema y la empresa no hace algo, la empresa se hace cómplice y muchas veces es mejor cambiar de trabajo porque este problema es similar a la violencia doméstica y socava la autoestima, y muchas veces hasta la estabilidad emocional de la persona", aconseja.

Situaciones más comunes

El acoso laboral es un problema que se puede experimentar en todos los niveles y jerarquías señala el profesor español Iñaki Piñuel y Zabala - experto en temas de acoso laboral y escolar- en su blog http://acosopsicologico.blogspot.com.

A continuación encontrarás algunas de las situaciones más comunes de "mobbing"

• Cuando una persona critica constantemente el desempeño laboral de otra haciéndole creer que lo hace por ayudarle a mejorar en sus funciones cuando realmente lo hace para perjudicar su imagen.
• Un jefe que valiéndose de mentiras mina la autoestima de un empleado.
• Acciones que buscan hacerle la vida imposible a un compañero que representa una amenaza o competencia en el terreno laboral.
• Hacer comentarios ofensivos, humillantes o degradantes para ridiculizar a otro compañero.
• En caso de empleados de la gerencia, el "mobbing" puede expresarse al excluirlo de reuniones importantes sin una razón de peso.
• Crear un ambiente hostil para llevar al empleado a que renuncie a su puesto.
• Cuando un jefe grita y busca amedrentar a sus empleados para demostrar su poder.
• Las personas que crean un patrón de ofensas y burlas contra otra al punto que afectan su equilibrio emocional.
• Cuando una o varias personas buscan desacreditar a un compañero o alterarlo para dañar su imagen en la oficina.
• Hacer correr rumores negativos de otro compañero.
• Jefes que crean una falsa causa para un despido.

Para buscar ayuda

• Marta Ángelis Rivera, psicóloga industrial organizacional, mediadora y árbitro, certificada por el Tribunal Supremo de Puerto Rico, (787) 638-2621
• Carmen Márquez, psicóloga clínica (787) 922-0858
• Carlos Sosa, psicólogo clínico, (787) 640-2823
• Centro Paz de Puerto Rico en Bayamón, (787) 966-7272
• Evelyn Piñero Ortiz, psicología clínica holística, (787) 636-5507, (787) 257-8148
• Sonia M. Santiago Hernández, psicología clínica y organizacional y mediadora, (787) 380-5465
• Mercedes Dumont, psicóloga clínica, (939) 397-1595
• Centro de Crecimiento Individual y Familiar en Guaynabo, (787) 790-6448.
• Manuel C. Olmo, psicólogo clínico, (787) 780-0775
• Antonio Rodríguez Posada, psicólogo clínico, (787) 786-5280
• Elina Guisasola, psicóloga clínica, (787) 793- 4307
• Jorge Alberto Cruz, consejería psicológica, (787) 255-6156.
• María Amelia Rodríguez, psicóloga clínica, (787) 746-1039
• Augusto De Jesús, psicólogo clínico, (787) 746-6667
• Beatriz Menéndez Prieto, psicóloga clínica, (787) 820-2879
• María S. Muñoz Berríos, psicóloga clínica, (787) 757-8375
• Mayra del C. Rosado, psicóloga clínica, (787) 834-1878
(Fuente: www. psicologiapr.com)